Historia del fundador
Sobre LingoFloat
El recorrido de una estudiante, una intuición de la neurociencia y una nueva forma de sentirse en casa en otra lengua.
1. Por qué esto me importa
Cuando emigré a Australia me prometí algo muy claro: no quería limitarme a “defenderme” en inglés, quería sonar como una nativa.
No por perfeccionismo ni para impresionar a nadie.
Quería que mi forma de hablar reflejara toda mi identidad y no una versión traducida y reducida. Me negaba a que mi nivel de inglés limitara mi vida o mis ideas.
Pero llegar a ese nivel es increíblemente difícil.
Durante años, todos los exámenes me etiquetaban como intermedia. Escuchaba más, leía más, estudiaba más… pero nada me llevaba al punto en el que el inglés sonara realmente a mí.
Hasta que entendí que el problema no era yo: estaba usando el método equivocado.
Así que empecé a estudiar psicología, neurociencia y mis propios datos de aprendizaje para entender qué ocurría en el cerebro.
2. Lo que descubrí sobre el cerebro
El cerebro está inundado de estímulos todo el tiempo. Para no colapsar, filtra la mayor parte y da prioridad a las señales que ya reconoce como significativas. Lo que aún no sabe interpretar pasa a segundo plano.
En la vida diaria esto ayuda. En la escucha de un idioma extranjero se convierte en una barrera.
Si el cerebro oye sonidos a los que no puede asociar un significado, los clasifica como ruido y deja de dedicarles recursos.
No es que se resista a aprender; simplemente sigue una regla:
Concéntrate en lo que importa y descarta el resto.
Para sacar algo de la categoría de “ruido”, el cerebro necesita pruebas de que ese sonido sí es relevante.
Eso ocurre cuando:
- lo notamos de forma intencional,
- le damos un significado,
- reforzamos la conexión antes de que el cerebro lo olvide.
Por eso tantos estudiantes intermedios se quedan atascados.
En niveles altos casi no encuentras bloques de lenguaje realmente nuevos con la frecuencia necesaria. Una expresión aparece una vez, luego desaparece semanas… el cerebro la vuelve a archivar como “ruido”.
Eso no pasa solo con vocabulario, también con:
- momentos rápidos o poco claros en la escucha,
- patrones gramaticales que aún no se sienten naturales,
- expresiones que reconoces pero no usas.
3. La pieza que faltaba
Entendí que los alumnos avanzados no necesitamos más input aleatorio ni flashcards abstractas. Necesitamos capturar el instante exacto en el que algo se siente nuevo o difícil y volver a verlo en el mismo contexto antes de olvidarlo.
Necesitamos un sistema que:
- nos deje importar el contenido que de verdad nos importa,
- lo fragmente con inteligencia para poder enfocarnos,
- permita descifrar cualquier expresión sin salir del flujo,
- nos recuerde esos momentos en el momento justo,
- y conecte todo con conversaciones reales.
4. Por qué las herramientas existentes no bastan
Los métodos tradicionales son demasiado rígidos o demasiado superficiales.
- Las escuchas de clase son controladas pero artificiales.
- YouTube y los podcasts son auténticos pero caóticos: pierdes detalles y no puedes retomarlos bien.
- Las flashcards entrenan traducciones, no encuentros reales.
- Las apps para principiantes se quedan cortas apenas pasas de B1/B2.
Yo quería combinar lo mejor de la escucha, el análisis y la revisión sin dejar el contexto que hacía valiosa la expresión.
5. Cómo funciona LingoFloat
LingoFloat gira alrededor de una idea: el idioma se fija cuando vuelves a encontrártelo en contexto mientras aún te resulta familiar.
Para lograrlo mezcla ciencia del aprendizaje, spaced repetition y encuentros reales.
• El problema de las flashcards tradicionales
La repetición espaciada funciona porque trae la información justo antes de que la olvides; por eso Anki es tan popular.
Pero la mayoría de los sistemas solo traen de vuelta la traducción, no el momento vivido.
Una tarjeta típica tiene una palabra, su traducción y quizá una nota.
Eso sirve para recordar un significado básico, pero no para entender esa palabra en un discurso rápido, sentir la gramática alrededor, saber cuándo suena natural ni usarla con confianza.
En otras palabras, entrenan etiquetas, no lenguaje real.
• Nuestro principio: encuentros, no etiquetas
Lingofloat sigue otro principio: no almacenes solo significados, almacena los encuentros significativos.
En vez de recordar “palabra = traducción”, registramos dónde la escuchaste, cómo sonaba, qué papel cumplía en la frase.
Luego hacemos que vuelvas a encontrarte con esa expresión cuando todavía la reconoces: en escucha, lectura, gramática y conversación.
Así, no es un simple vocabulario: es un sistema para atrapar cualquier obstáculo —una frase confusa, un patrón gramatical, un audio borroso— y volver a él con inteligencia.
• Qué haces dentro de LingoFloat
En la práctica se ve así:
- Importas el contenido que de verdad te importa: podcasts, videos de YouTube, tus grabaciones.
- Ves transcripciones inteligentes y fragmentos manejables con marcas de tiempo exactas.
- Capturas las dificultades con un clic: consultas, resaltas y guardas para revisar.
- Repasas en el momento adecuado: el SRS reintroduce la escena completa mediante microdiálogos, shadowing, variantes de la frase y listening a velocidad real.
- Refuerzas varias destrezas a la vez: escucha, pronunciación, ritmo, intuición gramatical, uso natural y memoria a largo plazo.
El resultado:
El idioma se siente familiar y utilizable en conversaciones reales, no solo en la pantalla de una flashcard.
6. Para quien no se conforma con “suficiente”
LingoFloat es para personas como yo:
- No quieres que tu nivel de inglés limite tu identidad ni tus oportunidades.
- Sabes que estás en un plató intermedio y que puedes dar mucho más.
- Apuntas a C1/C2, no a un “me las apaño”.
- Te importa sonar natural, no solo “correcto”.
7. La invitación
Cuando lo pruebes verás que es mucho más que una herramienta cómoda.
Dale una oportunidad y deja que tu inglés alcance a la persona que ya eres.